Las ventajas de vivir sola

Amiga, eso, solo pasa en las películas o series, porque en la vida real también está la factura de la luz, del internet, hacer el súper, cocinarte, además cuidar de no salirte de tu presupuesto, etc.  pero sea como sea, si aún te estás preguntando cómo puede beneficiarte vivir sola, sigue leyendo, aquí te lo contamos.

1. Es una gran fuente de crecimiento personal 

Lograr organizarse, aprender a gestionar los malos momentos y a disfrutar de los buenos, te ayuda a crecer. Pero además, crea el ambiente perfecto para descubrirte: tus fortalezas, debilidades, deseos, motivaciones, patrones de comportamiento, etcétera. En otras palabras, vivir sola te da más tiempo para concentrarte en ti misma y eso siempre es bueno.

2. Aprendes (de una vez por todas) que “estar sola” no significa “soledad”

Reconócelo: seguro que más de una vez has estado rodeada de personas pero te has sentido totalmente sola. Es muy importante saber diferenciar entre “estar sola” y “sentirse sola”. Son conceptos totalmente diferentes que pueden combinarse de cualquier manera, pero esta etapa te servirá para poderlos diferenciar.   Estar contigo misma te hará sentir completa. 

3. Te desprendes de los prejuicios

Cuando convives bajo el mismo techo con alguien, bien sea por no molestar al otro, o bien por límites personales (miedo, vergüenza…), muchas veces no te comportas como realmente te gustaría.  Aprendes qué quieres y qué no quieres, pues tienes la oportunidad de ver cómo gestionas las cosas cuando estás con alguien y cómo las gestionas sola. Y detectar eso es clave.

4. Nos libera de la carga de la responsabilidad

Puedes hacer lo que quieras, cuando quieras, donde quieras y cómo quieras. No tienes la obligación y la presión de tener que cumplir tareas tediosas y constantes aunque también debes recordar que toda acción que hagas siempre será para ti. 

5. Nos infunde una sensación de confianza y orgullo personal

Cuando vivimos solos, no tenemos a nadie que nos cocine, limpie para nosotros, ni lave nuestra ropa. Depende completamente de nosotras cuidarnos, porque si no lo hacemos, nadie más va a hacerlo. Cuando nos damos cuenta con experiencia de primera mano que podemos ser autosuficientes, y podemos cuidarnos a nosotras mismas, desarrollamos mucho más respeto por nosotras mismas. Pero lo que está claro es que se trata de una experiencia que, dure lo que dure, merece (y mucho) la pena aprovecharla. ¿Te animas? 

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